viernes, 7 de diciembre de 2012

Mudarse, mudarse y mudarse...


Antes pensaba que mudarse estaba bueno. Cuando era chica, nunca me mudé, siempre viví en la misma casa donde nací y crecí, y cuando de adulta empecé a mudarme fue un poco el non-stop.

Al principio te gusta, cambiar de casa, acomodar las cosas de manera diferente, renovarte. Después empecé a cambiar no sólo de casa sino de país. Y en realidad al principio eran como mudanzas cortas, temporales, porque tenían fecha de expiración (por trabajo es así) así que en realidad era como una no-mudanza en movimiento.
Recuerdo que en cada lugar recóndito donde me tocó estar lo disfruté un montón y cada lugar-espacio que me tocaba para "estar" lo acomodaba como si fuera mi casa, mi pequeño hogar en movimiento. Porque al menos yo necesitaba tener referencias de cosas mías, de algo que yo había mas o menos acomodado para mi estancia, y que me oliera más a "casa".

Después, las mudanzas de país fueron por más tiempo. A veces a casas de otros por temporadas donde fui creando mi espacio trayéndome cosas de Buenos Aires para recordarme una idea de hogar. 
La primera casa que compartí con mi actual esposo era más bien de él, en Madrid. De a poco la fuimos poniendo a un gusto compartido, y hasta la pintamos, le compramos algunos muebles nuevos y la disfrutamos. 
Y luego vino la mudanza a Paris.

Paris fue una experiencia particular, porque fue la primera vez que ambos empezamos de cero a tener una casa de los dos. Ninguno de nosotros había vivido antes allí y eso hizo la aventura más interesante aún.
El departamento en el que vivimos durante casi 4 años era amueblado, lo que nos impedía meter muebles a nuestro gusto y gana. No nos importó durante un tiempo, y movimos y cambiamos de lugar y aspecto cada cosa que había allí. Metimos igual muebles nuestros que compramos, y algunos incluso que encontramos en la calle en perfecto estado y lindos! (como esta silla de escritorio de madera de IKEA donde estoy sentada).

Y ahora en Bruselas, la aventura se profundizó. Porque llegamos con muchas cajas de cosas pero con poquitos muebles. Y tuvimos que empezar de cero a comprarlos.
Felizmente en Bruselas la compra de muebles de segunda mano es una bendición y se consiguen buenas, lindas y a buen precio (Vivan los "Petits Riens" ). Y además, como siempre, está IKEA donde también se puede aprovisionar de lo básico (aunque no todo es lindo y barato allí).

De todo esto que saco acá, me quedo pensando últimamente la necesidad que tenemos algunas personas de construir nuestro hogar, sea donde sea y por el tiempo que sea. Me gustaría algún día tener una casa propia, y saber que allí viviré el resto de mis días y podré ver a mi hijo crecer... y mudarse.

Me pregunto si el hecho de mudarse de casa, de país, no nos hace a algunos más introvertidos, menos sociales, más "caseros" o más tímidos. Me gusta estar en mi nueva casa. Pero pienso que también uno tiene que empezar otra vez a construir redes nuevas, conocer otras personas y armar otra vez el nido.

Veo que muchos lectores son de Bélgica, y me pregunto si entre ustedes hay gente que le pase esto también y se sienta "raro-a" o "cansado-a"recomenzando cada vez. Sobre todo porque creo que será la edad que uno empieza a cansarse de tener que salir a buscarse amigos nuevos. Yo, personalmente, quedé agotada de esa búsqueda.

Será que Paris fue tan hostil en ese sentido que no me quedaron muchas ganas de experimentar, de sacar el espíritu más latino que una tiene y hablar normalmente con la gente como se hace en el Sur. 

¿Piensan ustedes que puede armarse una red de des-redados, en Bruselas, por ejemplo? 

PS. El dibujo es mío, a usarlo en casa y con moderación si les gusta. y sino a esperar un par de días que salen ya las Postales/Tarjetas de Navidad en Pencilory.

1 comentario:

paola dijo...

me gusto tu forma de pensar porque a mi me paso lo mismo.. desde que me fui de Chile para la Argentina y empecé a vivir en un alquiler temporario en buenos aires pensé que iba a ser perfecto, pero estar lejos de la familia no está tan bueno.
hay que ser fuerte y poder seguir adelante