miércoles, 27 de febrero de 2013

Que sí, que vale la pena.


Muñecos y libros favoritos del momento, ordenados según criterio de Martín 


Y sí vale la pena. Todo el esfuerzo, el casancio, las renuncias los sacrificios, todo, vale la pena.
No sólo lo sabemos desde el principio (sino nadie se aventuraría en semejante proyecto) sino que te lo decís cada día, con cada cosa nueva que descubrís de él (o de ella) y cada cosa nueva que descubrís de tu propia creatividad para sobrevivir.

Vale la pena porque de pronto, empiezan a hablar, en este caso, con dificultad de tener que manejar dos idiomas como a todos los pibes que les toca la realidad del bilingüismo, y no digo esto como un gesto "snob" de "quiero que mi hijo aprenda -no sé qué idioma- porque bla bla bla" (entre nos, estoy harta de los padres pretenciosos sobre los proyectos de sus hijos..).

Entonces, eso, a las mil y una de la noche, porque no quiere dormirse nunca temprano, lo cambio de pañal, de ropa y me dice "Merci, Maman"... Y yo digo "¿? qué?" Y le pregunto a mi consorte, "dijo eso?" " lo que creo que dijo???" Y él mismo repite, detrás del chupete "Merci, Maman", "Merci, Maman"...
En fin, para que voy a explicar acá cómo se me inunda el cuerpo de semejante anchura, grosor que es el placer, la felicidad más pura de escuchar una cosa que no te imaginaste (y menos a esta hora de la noche) en boca de este repollo y superbebé grandote que tenemos de hijo... Ohh! Que sí, que vale la pena, realmente...


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