sábado, 7 de enero de 2012

Mama en Buenos Aires III. La despedida y resumen de la visita.




Nunca visto, casi un mes sin postear este blog. ¡que verguenza!
Razones muchas o pocas, la principal: cero ganas de escribir nada.

Nuestra estancia en Buenos Aires se termina y debo decir que ya quiero volver a casa.
Me pregunto cuanta gente que vive en otro país distinto al que le vio nacer y crecer sueña con "volver" y de pronto una vez in situ, se sienten completamente fuera de contexto.
Yo me sentí así durante dos meses. Inesperado, pero real. Extrañé como nunca mi vida en Paris, de la que tanto me quejo a veces, y sin embargo me hizo falta.

Cosas que valen la pena un viaje de 10000 km
De todo lo vivido rescato en primer lugar la posibilidad aprovechada al máximo de que mi hijo establezca y construya una relación con su abuela, en este caso mi mamá. Creo que es lo que me hizo feliz en muchos momentos en los que no deseé otra cosa que tomarme un avión de vuelta al frío invierno parisino.
¿como hacen otras mamás que viven lejos de sus propias madres para mantener o construir esto?
Yo misma viví siempre muy lejos de mis abuelos, y éstos tenían a su vez tantos otros nietos tan cerca que yo, como mucho de visita una vez por año, era tratada de igual manera (no esperaba lo contrario, o mejor dicho, sí!) como si me vieran todos los días, aunque mis abuelas eran personas extremadamente frías y distantes.

Mi vieja se pondrá triste y Martín también de no ver a su abuela tan seguido pero mejor, no pienso en eso.

Mi país, paisano
Algo que siempre se dice de los argentinos (y lo solemos decir los mismos argentinos) es que no existe otro país o lugar mejor para vivir que éste. Con todos los desarreglos políticos, económicos y etc. varios que tiene siempre se dice eso. Sin embargo, yo esta vez  sentí ganas de salir corriendo.
Los precios de todo descaradamente desmedidos, la gente en Buenos Aires con un nivel de neurosis tal que en cualquier momento parece que explota y te clava una cachetada. Y lo peor de todo, la paranoia del robo. En todos lados fuimos víctimas de agentes de seguridad que te revisan poco menos que la bombacha para ver qué te afanaste (robar, en porteño) y peor, si es el caso de ir a todos lados con un cochecito y un bebé donde directamente te siguen como si nada.

Pero por otro lado, lo de siempre, la gente que porque tenés un pibe super sociable como el mío que saluda como decía mi abuela a "Dios y María Santísima", te saluda te sonríe y te mira con complicidad. Voy a extrañar mucho eso, de ir por la calle y que todo el mundo salude a mi bebé que no para de sonreir a cuanto vecino o transeúnte se nos cruza...

Lo más divertido: los taxis
Los taxistas son un género especial, como en cualquier lado, pero en Buenos Aires te puede tocar un amargado cara de culo que te siente un acento diferente y te pasea para sacarte más dinero, o, te pueden tocar unos personajes increíbles a los que quisieras a todos, meter en un guión de película.

A todos aquellos con los que compartí charlas, muchas sobre bebés, sobre nietos, sobre vivir afuera, sobre cómo cambió la ciudad, sobre el clima, sobre el gobierno, sobre las vacaciones y sobre tantas otras cosas, les prometo que alguna vez escribiré algún cuento en su honor. Son los mejores compañeros de viajes, aún los más mala onda porque podés enojarte tranquilamente con ellos también y descargar esa bronca atravesada con la que subiste al taxi.

Palermo era un barrio
Nací en el límite de dos barrios Palermo y Almagro, aunque mi corazón siempre estuvo más de este lado de la av. córdoba, donde estaba lleno de casas viejas de PHs, de árboles altísimos, de veredas completamente desiertas y de gente que tomaba mate en la vereda.
Todo eso, se acaba, ya casi que no queda nada, y parece que ni siquiera se inunda.
Palermo se convirtió en la visita obligada de todo turista, un barrio que hoy parece prefabricado dirigido al alto consumo de indumentaria y diseño. Palermo Soho más específicamente del que hablo lavó su cara y hasta cambió su vecindario con habitantes "infiltrados" que jamás tomarían mate en la vereda, más bien lo contrario, llenan de muros y alarmas sus casas ultraprotegidas y "recicladas".

Es verdad que hay negocios lindos, entre todos los mastodontes del mercado que están presentes (no puedo creer que hasta hay un Starbucks) sigue habiendo alguno que otro negocio interesante con pequeños objetos hechos a mano que se destacan en calidad y en precio. Creatividad sigue habiendo mucha en este país.

Me irritó sobremanera en este viaje la mala costumbre de mal atender a los clientes. Los vendedores parecen hacer un favor más que vender algún producto, no conocen sus marcas, ni lo que venden ni te tratan amablemente. La simpatía quedó olvidada, enterrada con las viejas que tomaban mate en la vereda.
Creo que es una cuestión generacional. La gente que tiene hoy entre 20 y 30, parece creer llevarse un mundo (vaya a saber cual) por delante y trata muy mal a quien se cruza por su camino, si da la casualidad que son vendedores, puede ser una experiencia de mierda.

Dentro de esta vorágine de mierda y maltrato, sin embargo rescato algunos negocios que no sólo valen la pena por lo que venden sino por la gente que a veces los atiende.
La Librería Mil Grullas en Malabia y Soler especialmente por la mañana que supo aguantarnos mucho a dos lectores absortos y a un bebé que adora tocar los libros.
La cafetería La Reina Dulce en Armenia y Soler, donde me gusta más la gente que trabaja que el sabor de las tortas (ojo, no están mal). El café bar Piaccere de Gurruchaga y Paraguay donde tomé cafecito con mamá. Todos sus mozos tienen una super voluntad y paciencia para mamá con bebé (y abuela!).
La panadería Tutto Pane y sus "chipas" im-per-di bles, escondida en  Soler casi Gurruchaga. Al mozo que atiende afuera en el Bar-Restaurant EL Preferido de Palermo en Nicaragua y Borges, que nos tuvo también paciencia y nos super atendió (las rabas son exquisitas).
Y a la rotisería delicatessen "A Manger" donde supimos sacarnos el mono de tantas tapas tan ricas, tantas cositas inventadas y deliciosas y sus Pan Dulces y tortas de Navidad imperdibles, en la esquina de Charcas y Malabia.

Bueno, espero esta espontánea actualización sirva para reiniciar el Blog en el 2012.

Felicidades a todos los que nos siguieron leyendo a pesar de la ausencia y gracias!

2 comentarios:

David del Bass dijo...

Esta muy bien el blog, no lo conocia hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

Sra. mamá dijo...

Gracias David! Un Super 2012 para ti también.