La excepcionalidad francesa en la gastronomía
Habiendo visto el Top Chef
versión americana durante cuatro temporadas, admito que me hice bastante fan de
tal reality.
Solíamos verlo en Madrid (doblado
al español), y un poco en algunos pasos por Buenos Aires (en versión original)
y recuerdo aún cada uno de los candidatos que ganaron el título. Me gustaba ver
los desafíos planteados a los cocineros, y la cantidad de cosas y tecnicismos
que se aprenden viendo estos programas.
Somos grandes fans de la cocina y
de la comida. Al llegar a Francia una de las cosas que más nos han conquistado
de este país es la importancia dada a la gastronomía en todos sus aspectos,
desde los potagers (huertas) que
mucha gente intenta tener en casa (nosotros hemos tenido tomates cherries
durante dos años, más chiles y hierbas aromáticas, hasta que llegó Martín y el
tiempo de jardinería se extinguió por un año) hasta la cantidad de quesos y
verduras que jamás habíamos visto.
Dicen que Luis XIV era un gran gourmand (no gourmet, sino gourmand,
léase alguien que aprecia enormemente la comida y desarrolla su paladar a
niveles cada más especiales) y se puede apreciar en las visitas al Palacio de
Versailles una gran cantidad de verduras hoy llamadas anciennes (antiguas) que se han vuelto a cultivar, muchas
apreciadas por este rey.
Entonces las escuelas de cocina
en Francia pertenecen bastante a una elite. Si bien datan como otras escuelas
técnicas y de artesanos de la època napoleónica, las escuelas de cocina son
bastante caras, aún siendo algunas subvencionadas por el estado (pensar que los
materiales de cocina tienen precios muy elevados).
Existe un título intermedio para
aquellos estudiantes del secundario que deseen una formación técnica, un CAP,
un título habilitante como cocinero básico, diríamos y a partir de allí,
escuelas o prácticas (stages) en
restaurants de chefs reconocidos.
Este parcours (recorrido) se ha convetido en los últimos años en moda.
Muchos más cocineros son conocidos mediáticamente y la comida y la cocina se
hacen presentes en la vida cotidiana de los franceses (como sucede también en
España en menor medida aún) al punto de que los niños aprenden a cocinar desde
muy temprana edad.
Top Chef, versión francesa, casi un hara-kiri.
Todo esto para entrar en la
experiencia que ha sido vivir aquí
estos 4 años aprendiendo platos nuevos y definiciones técnicas que son
originalmente inventadas por los franceses y exportadas al mundo. (Quien no escuchó
alguna vez las palabras , amuse- bouche,
entrée, bouchée, etc.).
Top Chef, versión francesa,
comenzó el mismo año que nos intalamos y casualmente sus estudios estaban cerca
de nuestra casa. Cuando vimos una vez el cartel inmenso de TOP CHEF nos pusimos
hiper contentos de saber que se hacía una versión local de uno de nuestros programas
favoritos. (El programa se filma meses antes de la emisión al aire).
La experiencia fue buena, pero
tuvimos que adaptarnos al formato: un programa semanal que dura cerca de 3
horas... La primera temporada
además incluía un personaje que salía de los programas, también, de cocina
llamados "Un dinner presque parfait", versión local de otro que
existe en otros países, un grupo de 5 personas cenan en casa de cada uno y
luego votan al mejor. De esa serie se hacen aquí campeonatos regionales y entre
ellos ese año salió Gregory, un excelente amateur, extra carismático y
admirable por cocinar con un solo brazo debido a un handicap.
La primera temporada nos mostró
lo importante que parece ser la comida para los franceses. De más está decir
que en Francia la gente come bien y bastante más sano que en otros países,
aunque usen mucha manteca en lugar de aceite de oliva.
Top Chef cuenta con un jurado de
chefs etoilés (las famosas estrellas
Michelin) a cual más exigente. La exigencia y la presión nos colocó en la
versión francesa. Si los americanos tienen el berretín de la competencia, vean
a los franceses, que tienen el berretín de la autoexigencia a niveles de
enfermos a veces...
Así y todo esa temporada nos
gustó porque la mayoría de los competidores tenía mucho carisma.
La segunda temporada fue un
fiasco. Sin embargo servía para darnos cuenta hasta qué punto llegaba el nivel
de exigencia en un concurso como ese. Si en el americano muchas veces reíamos
con las aventuras de los personajes, en este casi nos poníamos a llorar del
nivel de auto exigencia que cada uno de los competidores y los jurados
reclamaba. Era más un sufrimiento que un entretenimiento, algo muy a la
francesa...
La última temporada, la bocanada de aire fresco
El lunes terminó la 3era temporada
y yo decido hacer este post, porque sigo alucinada con lo que la cocina
representa para este país. Es como parte de lo que ellos creen tener "una
excepcionalidad" francesa, en esta época de decadencia que vive el país en
los últimos 10 años. (No imaginan entonces el ataque que les agarró a los chefs
locales hace unos cuantos años cuando el título a mejor chef se lo dieron a un
español, Ferran Adriá del Bulli).
Pero hubo algo de esta última
teporada que desencadenó un nuevo fenómeno que explica en parte la
ceremonialidad de los franceses con la comida. Su candidato Norbert, un chef
autodidacta super, extra carismático, tanto que no parece francés.
Norbert nos abrió un mundo
diferente, nada que nosotros no conozcamos, sino que dentro del universo
francés, nos mostró un costado muy negado de esta sociedad, la autodidáctica de
un métier y la espontaneidad de un ser humano.
Norbert es aquello que los
franceses temen siempre, alguien que se hace a sí mismo, sin escuelas de
renombre y que pelea por sus intereses con muchas, muchas dificultades
socioeconómicas que tanto el medio de la cocina como la sociedad local decide
ignorar (a pesar de la inmensa cantidad de "políticas de estado para
l-u-ch-a-r contra esto).
Norbert además, tiene un lenguaje
diferente, mucho menos "chi-chI" mucho menos francés medio ( no
olvidar que los franceses son extremadamente cuidadosos con lo que dicen).
Norbert no sale de esa regla sólo que agrega un tono de ironía y humor
espontáneo en cada una de sus frases lo que parece, ha hecho reír a mucha
gente. (hay sitios de internet ahora dedicados a este personaje y sus frases y
aplicaciones para el IPhone!!).
Norbert llegó a estar entre los 3
finalistas. Sabíamos que no llegaría al duelo final, pero no por sus
condiciones, excelentes, de cocinero sino por las exigencias de un jurado
extremo, como siempre. Me pareció esto una buena metáfora de la sociedad
francesa. La falta de "educación" sistemática no sólo castigada sino
no apreciada hasta que demuesrte realmente niveles de "excelencia".
El mito americano del self made man
no existe en Francia, y sin embargo se premia al que ha tenido la posibilidad
socioeconómica de crecer y de formarse.
En un artículo de Pierre Bourdieu
del año 1966 encontré algo que aún se mantiene: la escuela sirve para mantener
las diferencias sociales, no para dar oportunidades a sectores sociales en
dificultades económicas sino lo contrario, para consolidar esas diferencias.
Esto parece seguir funcionando así hoy en día.
Y sin embargo Norbert fue una
bocanada de aire fresco en la televisión. Debería además agregar que los
franceses intentan mostrar "diversidad" incluyendo candidatos de orígenes
extranjeros (esto es todo un gran tema que prefiero no tocar porque ya tengo
una tesis en marcha), siendo esta temporada el turno de una chef brasileña,
formada con uno de los mejores chefs de Francia, Bocuse... en fin, detalles que
tal vez mencione en otro post.